Política digital


Si bien es cierto que en México en los últimos seis años se ha generado un incremento en el uso de tecnologías de información, también lo es el hecho de que aún es insuficiente y que en nuestro país no existe una política digital que promueva la igualdad social y regional en el uso efectivo de dichas tecnologías para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

El primero y más importante paso a dar, es la creación de una agenda digital que no sólo contenga acciones aisladas, sino una serie de estrategias concertadas y articuladas entre las distintas dependencias gubernamentales, que tenga como principal objetivo la búsqueda de un sistema económico basado en la información y el conocimiento, además de un nuevo paradigma industrial. Estos dos elementos son esenciales y son puestos en práctica en cualquier nación que esté incorporada al cien por ciento a la Sociedad de la Información.

El segundo paso, es el logro de una política digital consolidada y que propicie las condiciones necesarias para el desarrollo de un modelo de gobierno electrónico moderno y eficiente.

Si revisamos el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 observamos que en ninguno de sus cinco ejes (estado de derecho y seguridad, economía competitiva y generadora de empleos, igualdad de oportunidades, sustentabilidad ambiental y democracia efectiva y política exterior responsable) existe indicio alguno de lo que podría considerarse una política digital, y al no contar con un eje rector en materia de tecnologías de información, la erogación de los recursos públicos resulta ineficiente; las tecnologías de información y comunicación continúan sin utilizarse efectivamente, la expansión de estas se detiene y por consecuencia la solución se aplaza.

Una política digital debe responder a las demandas y necesidades reales de la población con una visión de largo plazo y contenerse en cuatro ejes: Servicios de información, haciendo uso de las posibilidades que ofrecen las tecnologías para que el ciudadano conozca el funcionamiento de la administración pública; Servicios de transacción, permitiendo realizar transacciones electrónicas simples, que sólo requieran de la participación mínima por parte de la administración; Servicios de comunicación, ofreciendo canales de comunicación directa entre la administración y el ciudadano, y finalmente; Servicios de infraestructura, ya que, para que los beneficios de las tecnologías de información y comunicación se extiendan a toda la población es necesaria una infraestructura de telecomunicaciones con la capacidad y cobertura adecuadas.

Lo anterior, sumado a la implementación de políticas públicas que regeneren la débil relación político-institucional y la aún más frágil relación Estado-mercado, permitirán de manera paulatina pero efectiva, la incorporación de México en la anhelada Sociedad de la Información.

( artículo publicado el lunes 14 de diciembre de 2009 en la sección Editorial del periódico Ecos de la Costa )

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s