8 malos hábitos que limitan tu creatividad


Entendamos como hábito cualquier comportamiento repetido regularmente, que requiere de un pequeño o ningún raciocinio y es aprendido, más que innato. Algunos hábitos pueden desperdiciar importantes procesos mentales que bien podrían aprovecharse en tareas más exigentes, pero otros fomentan inflexibilidad conductual o son perjudiciales.

Dicho lo anterior, Jordi Collell (Soymimarca), habla de ocho malos hábitos que limitan o matan la creatividad en nuestra vida diaria, es cosa de revisarlos y hacer una pequeña autoevaluación:

Crear y evaluar simultáneamente. En Catalunya hay un dicho que alerta acerca de la imposibilidad de repicar la campana e ir a la procesión, al mismo tiempo se entiende. Cuando hablamos de creatividad lo de matar dos pájaros de un tiro puede resultar contraproducente y contraindicado. Hay un momento para crear cosas nuevas, para dar rienda suelta a la imaginación, para convertir el cerebro en una auténtica tormenta y otro para evaluar, para tocar de pies al suelo, para empezar las rebajas.

El síndrome del experto. Estamos en un momento de sobrecarga de  expertos, encontramos gurús de algo en cualquier parte de manera que cual plaga invasiva a veces da la sensación de haber roto el adecuado equilibrio. Los grandes creativos viven sanamente al margen de las opiniones dominantes y cuando se acercan a ellas es para mirarlas con ojo crítico para precisamente hacer lo que otros no han hecho.

Miedo al error y al fracaso. ¿A quién le gusta equivocarse? Y sin embargo de grandes errores han salido inventos ingeniosos o que se lo cuenten al creador del post-it.

Temor a la ambigüedad o el querer tenerlo todo bien atado. A veces cuando nos da la vena creativa surgen ideas que a pesar de gustarnos acaban siendo desechadas porque por algún motivo no cuadran. En nuestra vida hay cosas que no cuadran a priori y luego con perspectiva toman un sentido enorme, pues con las ideas igual, nos hemos de acostumbrar a una razonable ambigüedad y no cortarnos el rollo.  Os recomiendo el discurso de Steve Jobs en la apertura del curso en Stanford cuando habla de conectar puntos y se da cuenta que si no hubiera hecho cosas que en su momento gozaban de poco sentido, algunas oportunidades se hubieran esfumado.

Falta de confianza. Es una mezcla de los puntos cuatro y tres anteriores. Aceptemos la posibilidad de errar y de nadar en la ambigüedad y seguro que la confianza asomará  su cabeza.

Los demás nos desaniman. Escuchar opiniones ajenas es generalmente interesante porque nos amplía el campo de visión pero manteniendo la independencia de criterio y teniendo claro que las decisiones creativas las tomamos nosotros. A veces el cervantino ladran luego cabalgamos es una buena política porque de constructores de murallas con buena fe están las sepulturas de ideas llenas.

Exceso de información. Así como los excesos de comida provocan empachos y  los de bebida borrachera los excesos de información provocan inacción. Se llama la parálisis por el análisis. Información sí claro, pero la justa.

Los falsos límites. Nuestra sociedad nos ha habituado a vivir en estado permanente de estreñimiento mental, de constipación intelectual, que nos permite pensar en grande. Normalmente tenemos creencias muy pero que muy interiorizadas que nos empequeñecen, saber reconocerlas es crucial para desarrollar un buen proceso creativo. Durante el trabajo de la parte baja del iceberg en nuestro modelo de desarrollo de marca personal analizamos y desactivamos las creencias limitantes que van apareciendo.

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